
Mamita, nana, fanitiaaaa abrí la puerta!- decía mi tía Carlota ese día.
Yo tenia cerca de 4 o 5 años creo, siempre la habia visto cocinar y quería intentar hacer lo mismo que ella.
Ese día decidí que lo haría, espere pacientemente a que se presentara la oportunidad.
Tendría que ser a escondidas, pues conociéndola, con ese afán de cuidarme... no dejaría que me acercara ni al cuchillo mas sin filo del mundo y no precisamente con la excusa de cortarme, quien sabe!! podría sacarme un ojo!
En fin, me senté en la sala recuerdo, y la veía caminar, de un lado a otro...que barría, que sacudía, que esto que el aquello.
Era una carrera que emprendía todos los días, para tener linda y en orden la casa para luego cocinar.
Luego de esperar un buen tiempo, se dio la oportunidad, ella salio a buscar algo al patio y como si yo fuera un resorte, me levante corriendo del sillón, cerré la puerta y le puse llave.
Pero había un problema... que podía cocinar?
La carne molida me daba asco, y ni hablar del pollo crudo que ella limpiaba como si fuera lechuguita.
Busque entre las verduras y logre encontrar algo que capturo toda mi atención, ¡las papas!
Busque la papa mas grande y la tome, pero había otro problema...
¿Con que la corto??
Eso era fácil de arreglar, llegue a la conclusión, de que si la papa era grande,el cuchillo también debería de serlo.
Busque y encontré el cuchillo mas grande que había en la cocina, recuerdo que en ese entonces hasta pesado lo sentí.
Para ese momento mi tía ya había terminado de buscar lo que fuera que buscara en el patio, y ya estaba tocando la puerta.
"Nana! abrime por favor, que la puerta se cerro"
Esas palabras me pusieron en alerta, y no pude mas que salir corriendo a mi cuarto y esconder la "evidencia" en una canasta de ropa.
Mientras tanto mi tía seguía tocando la puerta, "nanaaa! abrime!!!"
¿Y yo? asustada... escondida en mi cuarto pensando en que hacer, y no se me ocurrió otra cosa más que ir a la cocina, donde estaba la puerta y decirle "no puedo abrirla, no llego"
Claro...¿ no llego? pero bien que había alcanzado para poder ponerle llave.
Luego de escucharla por un buen rato, decidí ir a ver tele y quedarme dormida.
Recuerdo que la ultima imagen que vi antes de caer presa del sueño, fue ella viéndome tras el vidrio de la ventana del cuarto de mis padres, sin decir nada, solo viéndome...parecía que esperaba a que me quedara dormida y así no hiciera alguna travesura...
A los días, mientras mi mamá y ella doblaban ropa , sacaron la canasta y oh sorpresa! el cuchillo y la papa seguían ahí, yo ya había dejado de lado el deseo de cocinar, pues mi perrito y mis juguetes me habían parecido mas interesantes que tomar un pesado cuchillo y rebanar una papa.
Ay tía... ahora veo la fecha y siento como si fuera ayer que me contabas esta anécdota, hoy, con las lágrimas en mis ojos desearía volver a escucharla, solo tu sabias contarla tan bien, tanto que prácticamente con tus ademanes y tu voz lograbas que regresara a ese momento y vivirlo de nuevo.
Gracias tía, por tantas anécdotas, tantos consejos, tantas atenciones y tanto cuidado.
Gracias, por hacer que el pasado no se quede ahí, por enseñarme que siempre se puede recordar alguna vieja historia, y estallar en risas mientras la recuerdo, no importa si es mía o es alguna anécdota tuya de cuando eras niña.
Gracias por enseñarme que con buen animo hasta la nube mas negra, se puede ver más clara.
Gracias, por haber existido en mi vida, y por haber formado una parte tan importante en la formacion de quien ahora soy.
Gracias, muchas gracias tía.


